
La carga la activas tú desde tu celular, o el llavero que le entregues a tu huésped, a tu residente, a tu conductor. El que tú no autorices, no arranca.
Desde tu celular, estés donde estés — o desde el de tu recepción. Activas la carga y el equipo se corta solo cuando el carro se llena.
Cada kilovatio queda medido: por habitación, por apartamento, por vehículo. Lo metes en la cuenta que ya le pasas a tu cliente — o no se lo cobras, tú decides.
Tú defines a cómo cobras el kilovatio — o si lo regalas. Nicola solo cobra $90 por kilovatio gestionado, IVA incluido, en una sola factura al mes. Sin costos ocultos ni mensualidades.
Y la pantalla que ve quien carga lleva tu logo y tu color, no los nuestros. Gratis, sin condiciones.
Tu bolsa de gestión. Cada kilovatio que sale de tus equipos descuenta los $90. Pagas antes, sí — pero solo se gasta si se usa.
Cargador quieto, bolsa intacta — un mes sin cargas no gasta un peso. La bolsa solo se usa en gestión: no se retira a dinero.
En tu panel ves qué equipo, cuántos kilovatios y cuánto descontó, carga por carga. Y cuánta gestión te queda, traducida a kilovatios.
El día 1 recibes la factura de lo consumido en el mes — ya cubierta con tu bolsa. Si la bolsa llega a cero, la carga en curso termina completa; la siguiente arranca cuando recargues.
Repartimos la corriente entre los equipos según lo que aguanta tu red: diez cargadores no piden diez veces la potencia, piden la que hay. Sobre el estándar OCPP, con cualquier marca de equipo — y sin permanencia: el cargador es tuyo, y si un día te quieres ir, te vas.